Ignorancia del Futuro

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Soy testigo de las circunstancias actuales. Puedo conocer los antecedentes históricos al presente, estudiarlos, e incluso, ser capaz de interpretarlos con coherencia y sentido; no obstante, por meritorio que sea el esfuerzo de tal empatía, me hallo sometido involuntaria e irremediablemente a la condición contingente y temporal de mi materia, la misma que no me permite atestiguar distintas circunstancias a las que tengo por presentes.

La temporalidad de la condición humana plantea un rostro bifrontal. Por un lado, la incertidumbre del futuro propone un reto insuperable a la voluntad racional; al Ser humano no le quedará otra cosa que aceptar con desilusión esta ignorancia inevitable. Contrario a tal desilusión, habrá quienes víctimas de una ignorancia diferente, una más bien presuntuosa, sentenciarán en contrario. Es así, que apoyados en conjeturas, en el mejor de los casos, teóricas o científicas – susceptibles de múltiples variaciones interpretativas – adivinarán en tales tesis la factibilidad de sobrevivir a incertidumbres tales como la del futuro, deformando así el asentimiento a nuestras limitaciones, en la rebeldía contra las mismas.

Por otro lado, aparejada a las dos caras que plantean un conocimiento imposible o posible del futuro, se halla también su alternativa antagónica. La incertidumbre del futuro, propia de un Ser racional seducido por la idea del tiempo, puede también afectar negativamente las expectativas de las circunstancias y de la vida misma, al grado de optarse muchas veces por el autoengaño.

Así, frente al temor a ser rechazado por la persona a quien ama, el amante temeroso optará por nunca revelar sus intenciones, prefiriendo convivir con la duda; de igual modo, por posible que fuera determinar el tiempo de vida de un ser humano, posiblemente muchos optarían por continuar ignorando la fecha de su inminente muerte. Aquí, dado que el conocimiento de las circunstancias futuras depende únicamente de la voluntad humana no puede decirse que tal ignorancia sea inevitable ni que el sujeto actúa presuntuoso ante aquello que ignora, sino más bien, culposamente.

*Estas son algunas reflexiones sobre la ignorancia del futuro a partir de las reflexiones sobre la ignorancia de Ernesto Garzón, publicada en 2001 bajo el nombre de “Filosofía, política, derecho”.

Por Christian Aranda

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