La Conciencia de lo Eterno

UNIVERSOO

El ser consciente siempre implicó analizar todo lo existente, aquello que puede ser percibido, tanto elementos tangibles como intangibles. Lo tangible es analizado inmediatamente por los sentidos, luego su esencia, es decir, lo intangible, será entendido de acuerdo a las ideas abstractas que poseamos sobre la cosa. Si bien los sentidos nos ayudan a entender nuestro entorno y la razón de ser de las cosas, no son elementales ¿Cómo interpreta la existencia un ciego?  La caverna de Platón, da una idea sobre este proceso: estamos acostumbrados a tener una idea sobre las cosas que nos rodean, pero muchas veces no podemos saber con certeza cómo son en realidad, pues sólo las reducimos a imágenes; sin embargo, cuando salimos de la caverna, al no limitamos a las imágenes y empezar a ver más allá, podremos percibir lo más cercano a la realidad de las cosas. Pero acostumbrarse a estar fuera de la caverna toma tiempo.

De este modo, el hombre compara la esencia de las cosas con imágenes, sin reducirla a éstas. Puede comparar la suavidad con un pedazo de algodón, la ternura con un pequeño bebé, o incluso, la inmensidad con el océano. Y resulta curioso que estas nociones hayan existido entre nosotros desde siempre, dándonos la posibilidad de pensar en que las ideas o esencia de las cosas son eternas. Por ejemplo, sin la intención de caer en lo poético, el amor puede traspasar límites. No importa el tiempo o el lugar, puede seguir existiendo. Así, el hombre también tiene noción de la misma eternidad. Una comparación usualmente utilizada para describirla es el universo.

Su estudio implica pensamientos grandes. Al examinar algunas propiedades, como sus dimensiones, los elementos menores, como planetas y estrellas, resultan insignificantes. Para comprender el estudio del universo hemos de ampliar nuestro punto de vista hasta abarcar todo el espacio y todo el tiempo. Se puede decir con facilidad que hay miles, incluso billones de cosas, pero esto no solo implica cifras enormes, sino que las diferencias entre ellas son también muy grandes. Por ejemplo, comprender el significado de un millar parece bastante fácil, pero se necesitaría toda una vida para contar hasta mil millones.

Uno de los elementos más grandiosos que el hombre ha podido crear para explicar esta eternidad, es el cero. El cero le permite a los demás números seguir avanzando, así el nueve no es el último número, dando paso a la existencia del infinito. Asimismo, la gráfica del símbolo también representa lo eterno, lo infinito, ya que es un círculo, y los círculos pueden tener infinidad de vueltas. De este modo, el hombre y su vida comparada a estas cantidades, parece no ser nada. Pero al afirmar esto, se estaría limitando al hombre a un aspecto tangible; sin embargo, somos capaces de percibir la eternidad y lo infinito gracias a que somos conscientes de ello, y este aspecto le pertenece a nuestra naturaleza intangible. Entonces ¿qué pasaría si nos atrevemos a  comparar nuestra conciencia con la inmensidad de lo eterno?

Por Jimena Villasante Lajo

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