O Dios O lo perfecto

ratones

La filosofía plantea, como condición de posibilidad, la necesidad de prescindir de Dios. Tal actitud, si bien es discutible, se debe a una cuestión de facto. El punto de partida de la filosofía es la duda, no en cambio, la certeza. La creencia religiosa de un dios o dioses, exige aceptar la existencia de una voluntad o voluntades inteligibles y perfectas, creadoras y hacedoras de lo existente. Y, desde luego, tales afirmaciones antes de ser validadas deben colocarse sobre el tapete del pensamiento. Para ello, es conveniente ilustrar con un ejemplo.

Una semilla de manzano, dependiendo de las condiciones en que se siembre, podrá crecer sanamente o perecer en el proceso; así también, podrá crecer derecho o doblado según se atienda ello. Como puede verse, el manzano se encuentra sometido a circunstancias; no obstante, si hay algo de lo que podríamos estar seguros, es que éste sólo podrá dar manzanas y no, en cambio, ratones.

La historia del manzano permite, a su vez, la abstracción de otras ideas. Por ejemplo, podemos decir que algo es mortal cuando, cuales sean las circunstancias a las que se halle sometido, no puede ser inmortal. Ese mismo razonamiento permite entender que sólo es posible afirmar que algo es infinito, cuando no tiene un límite, y que algo es perfecto cuando, sin lugar a dudas, es contrario a lo imperfecto.

La condición natural del Ser humano es la de un ser limitado, finito y contingente. Es por su naturaleza imperfecta, que por mucho que quiera ser eterno, no le sería posible; menos aún procrear seres eternos. Las redundancias mencionadas tienen como propósito exponer que una cosa sólo puede engendrar lo semejante a lo que se ésta es. Dicho principio, alegremente abrazado por el pensamiento no lo es, en cambio, cuando conviene aplicarse en sentido inverso.

Lo perfecto se encuentra frente al mismo obstáculo que un manzano a la hora de dar ratones. Así como es lógico pensar que nada perfecto puede originarse de lo imperfecto, así también, lo perfecto, por su naturaleza, no puede crear algo imperfecto. Por estos ejercicios racionales es que la mente propone límites a la hora de abordar la cuestión de Dios como supuesto creador del Ser humano. No obstante, una duda aún nos queda sin saldar. Porque si bien es cierto que el Ser humano es incapaz de ser perfecto, también es cierto que dicho Ser si es capaz de pensar la perfección. Pero, a esta cuestión llegaremos cuando toque hablar del alma.

Por Christian Aranda

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